Desde la gráfica a lo digital, Ecos es uno de los sellos distintivos del colectivo estudiantil

09.02.2018

Corrían los meses del año 1997 cuando estudiantes secundarios que participaban del taller de periodismo decidieron pensar un espacio que los albergara, que los aglutinara una vez concluidos sus estudios escolares. Ellos pensaron que la mejor manera de continuar su trabajo en el grupo era explorar la posibilidad de constituir una instancia de presencia digital. Es decir, que estuvieran conectados entre sí sin concurrir a su ex escuela secundaria. 

Y, para ello, el mejor medio era la computadora personal aunque no todos tenían un equipo, y no todos estaban asimilados al uso de los programas de edición y de fotografia, como ocurre en la actualidad. Eran los comienzos de la expansión de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información.

El lanzamiento del colectivo juvenil Grupo Pasteur fue la excusa para el inicio de las actividades de los proyectos digitales como Ecos Pasteur, que se plantó como la Agencia de Noticias del grupo, mientras que Ecos Digital se conformó como el Diario Virtual. Todos éstos constituidos en espacios pensados para la difusión de las notas, investigaciones, reportajes, textos reflexivos y los editoriales producidos por los ex alumnos del Taller de Periodismo del Colegio 19, pero que incluiría realizaciones del taller escolar pensándose en la integración y en el consiguiente vínculo entre generaciones diferentes. 

Estos medios se trabajaron para multiplicar las tareas del Grupo Pasteur hasta el año 2003. Entre 2003 y 2009 se lanzó una nueva etapa de profundización del proyecto, con otros actores, con nuevos integrantes que le dieron otra impronta. Posteriormente, en la nueva etapa encarada a partir del 2010, se decidió la activación de los mismos en el marco de una labor multimedia integral, donde la escritura, el video, la radio y la fotografía se integraran en lo periodístico. 

Los inicios de la aventura

El taller de periodismo, desde sus inicios, se abocó por la gráfica y lo radiofónico. Desde el comienzo se trabajó en todos los conceptos de la escritura en el periodismo, no sólo para el armado de producciones mediáticas sino básicamente como forma de expresión de los estudiantes a través de la palabra escrita. Un sello distintivo que, a través del tiempo, fue tomando forma de diversas maneras y en diferentes medios.

Con los Juegos Intercolegiales organizados por el diario La Nación, el taller se concentró en el año 1995 en la conformación de un grupo escolar que se trasladaba a El Palomar cada fin de semana, a lo largo de tres meses, para presenciar las diferentes jornadas deportivas que se desarrollaban en un predio del Colegio Militar de la Nación. Para ello, se trabajó previamente en la escuela, en los torneos internos de fútbol de los sábados donde los chicos y chicas del taller miraban los partidos, escribían sus crónicas, hacían entrevistas y buscaban cualquier dato que resultara de interés. Pues, habían conformado un equipo, que en la semana entregaba los trabajos en el taller de los viernes a la tarde, que se había transformado en una redacción periodística. Y allí se hacían las correcciones, se debatía sobre la experiencia en el colegio, en lo que significaba conformar un grupo como si fuera un medio, y en divertirse por sobre todas las cosas.

La irrupción de una escuela pública como el Colegio 19 -en ese momento se denominaba EMEM Nº1 D.E.17- en un torneo pensado para la participación de costosos y renombrados colegios privados fue todo un acontecimiento para los pibes y la comunidad educativa que había aceptado el reto de competir también desde lo deportivo. Así, las camperas azules confeccionadas para la ocasión para divisar a los chicos y chicas del taller de periodismo del Nacho rápidamente se convirtieron en todo un suceso.

No sólo se habló de la escuela por la vestimenta que los identificaba como equipo y como colegio. Las crónicas deportivas y las entrevistas que se lograban cada fin de semana, se trabajaban en el taller para la edición de publicaciones impresas con máquina de escribir bajo el diseño de cortar y pegar, aunque con un diseño que lo convertía en un diario deportivo, primero en el tamaño oficio de una revista común para luego emplear el formato tabloide de un diario. Y, a diferencia del periodismo imperante, las notas tenían un vuelo que superaba a la media que podía leerse en ese entonces. Se buscaba informar con contenido, con un sello que sería todo un distintivo: las crónicas debían transmitir en el lector la sensación de cada jugada, de cada momento del partido de fútbol. A la gráfica le incorporamos la fotografía con la calidad del alumno Germán Jorge. Un equipo de 30 integrantes que tuvo un capitán, el alumno Fernando Lagares, el jefe de redacción.

El primer lugar en el certamen de Periodismo con medalla de oro y el tercer puesto en Fotografía fueron la consecuencia de una labor, de un compromiso, de pasarla muy bien al aire libre, con mucho sol y a veces con lluvia, pero haciendo algo que a chicos y chicas les gustaba: periodismo. Al año siguiente renovamos las energías, y al grupo se le sumaron nuevos integrantes, había sido un suceso la experiencia en El Palomar. Así, nuevas camperas se incorporaron a un grupo que llegó a contar con 50 integrantes, que no sólo se dedicaron a hablar y escribir de fútbol, también lo hicieron sobre voley, handball, basket, hockey sobre cesped. Se nombraron subcapitanes que debían hacer las coberturas de cada deporte a la manera de jefes de sección, siempre bajo la atenta mirada del jefe de redacción que volvería a conocer el sabor del triunfo.

Para la fotografía se repitió la experiencia del año anterior aunque se sumaron nuevas cámaras que le darían a las producciones nuevas miradas, nuevas fotografías que también se constituyeron en otro de sellos distintos de las producciones en tabloide que concursaron. Se sumó el color de la tapa con una foto elegida número a número bajo el concepto de síntesis de la fecha, de lo más importante que ellos habían presenciado. Una foto y un título para el debate en la clase. El resultado no pudo ser otro, y aunque la organización del evento había introducido algunas modificaciones para "limitar" la presencia del taller, con la separación en varones y mujeres a modo de torneos periodísticos diferentes, los pibes demostraron que eran un único equipo. 

El taller aceptó la apuesta para la edición 1996, aunque siempre trabajó bajo la forma de un espacio común mixto, como siempre fue el taller escolar. La labor de los subcapitanes fue fundamental para el armado de los trabajos por disciplina deportiva mientras que el capitán coordinaba cada paso por medio del receptor de radio tipo handy que les permitió alcanzar un grado de organización que impactó en el diario La Nación. El Colegio 19 otra vez desplazó a los colegios más adinerados de la Ciudad y el Conurbano, ubicándose en el podio del certamen de Periodismo compartido con un colegio de Ramos Mejía que hasta 1994 había ganado todas las ediciones de los Intercolegiales La Nación. La suma de la medalla de plata lograda por el equipo de varones y el quinto lugar de las mujeres situó a la representación de Villa Devoto en el primer lugar en la clasificación final con una Copa que fue celebrada y disfrutada en equipo, por segundo año consecutivo. En fotografía se había alcanzado la medalla de bronce. 

Ecos, la experiencia en gráfica

Al año siguiente, el taller de periodismo decidió que no se intervendría en la edición 1997 de los Intercolegiales La Nación ante las nuevas condiciones reglamentarias que constituían una clara ventaja para los colegios privados. La imposición de un arancel significó el final de una etapa, pero a la vez un nuevo desafío estaba en puerta con la conformación del grupo de ex alumnos que, sumando la experiencia y el trabajo realizado hasta esa fecha, se decidió apostar a la publicación de un medio gráfico, Ecos de Devoto

Los iniciadores de esta historia fueron Fernando Lagares, Alejandro Do Carmo Norte, Ramiro Villani y Emiliano Carbonell, quienes prácticamente dieron el ultimátum al coordinador del taller para que expusiera ante el pleno escolar los alcances del proyecto y el involucramiento en el mismo. Fue un fenomenal disparador de inquietudes, intereses y de proyectos, a la vez que también arrojó dudas e incertidumbre sobre la factibilidad económica del mismo. Eran los tiempos de las reiteradas minicrisis de la economía en los años finales del menemismo.

El desafío fue la búsqueda de anunciantes, y con esa consigna chicos y chicas salieron a golpear puertas de negocios y empresas para que ofrecieran sus productos, a hablar con profesionales y con trabajadores de los más variados oficios con el fin de conseguir un aviso. Todo el taller se movilizó tras la aventura, recurriéndose también a la emisión de bonos y rifas para que se afrontaran los costos operativos de tamaño emprendimiento. Y salió el primer ejemplar en 1997 bajo la denominación de "Ecos, de Devoto para toda la Ciudad", con una tirada de 3.000 ejemplares de distribución gratuita por la región noroeste de la Ciudad, en puestos de diarios de los barrios de Villa Devoto, Villa del Parque, Villa Pueyrredón, Villa Mitre, Villa Santa Rita, La Paternal y Floresta; y en localidades del partido de 3 de Febrero como José Ingenieros, Villa Raffo, Sáenz Peña, Santos Lugares y Caseros.

La segunda edición de Ecos fue otro desafío, la incógnita era si el grupo editor y el colectivo estudiantil podrían afrontar la salida de un nuevo número del periódico. El número 2 vio la luz sobre el cierre de ese año, y a éste le siguió el 3, cada uno con mejor calidad de diseño, con contenidos más cuidados y una profusa selección informativa. La agenda periodística siempre fue motivo de debates y discusiones. ¿Qué informar? ¿A quién nos dirigimos? ¿Qué agenda seguimos? Pero, la realidad económica le ganó la partida al proyecto y el periódico no volvió a imprimirse.

Pero, siguió circulando y difundiéndose entre los medios de comunicación con buena recepción, en muchos caso. Ese material recibió mención periodística de Magdalena Ruiz Guiñazú (Prog. "Magdalena Tempranísimo", Radio Mitre), Néstor Ibarra (Prog. "Hoy por Hoy", Radio Mitre), Nelson Castro (Prog. "Puntos de Vista", Radio Del Plata) y de Santos Biasatti (Prog. "Contacto Directo", Radio Rivadavia). FM Radio Abierta, de la Ciudad de Buenos Aires realizó una nota periodística sobre el proyecto en el mes de septiembre de 1998. La FM 90 de Villa Devoto se convirtió en uno de los mayores apoyos a la hora de la difusión de la propuesta editorial.

Al mismo tiempo, para 1999 se encaraba la versión digital del periódico, con Ecos Digital, que contendría todos los artículos publicados en "Ecos, de Devoto para toda la Ciudad", en su versión más extendida. Así se establecían los roles de cada medio, y también, las audiencias y los lectores, entendiéndose la importancia de lo digital como espacio de memoria, de difusión de proyectos y de divulgación de contenidos. Además, abría la posibilidad de publicar aquello que el espacio físico del medio gráfico no permitía, ampliándose la redacción de notas, artículos y entrevistas con temáticas relativas a los derechos humanos y sociales, ecología y medioambiente, internacionales, artes, cultura, educación, ciencia y salud subidas al ciberespacio.

Fue otro  empujón que recibió el grupo, supo entender la ausencia del periódico con una instancia digital que presentaba otras características y conllevaba desafíos nuevos. Y se encaró la construcción del primer sitio web propio del colectivo estudiantil, precario si se lo compara con el de la actualidad. Con el diseño, construcción y mantenimiento de sus páginas virtuales a cargo de ex alumnos del taller. 

Surgió así, la Agencia de Noticias en el seno del colectivo Grupo Pasteur como espacio para la difusión de las producciones digitales a medios de comunicación, agencias informativas, periodistas y comunicadores, de todo el mundo de habla española. El impacto de las tecnologías de la información con Internet como la red de redes, todo un boom editorial que superaría todas las expectativas. Ecos Pasteur llegó a contar con una distribución por correo electrónico de más de 8.000 suscriptores ubicados con sus computadoras en todo el mundo vía Internet. 

Fue incluido en el espacio Newsletters del Suplemento Informática del Diario Clarín, agosto de 1998. Por otra parte, numerosas publicaciones electrónicas educativas y culturales de Argentina, España, México, Perú y Venezuela incluyeron a Ecos Pasteur como fuente informativa. Medios de comunicación del mundo (radio, prensa escrita y electrónica) hicieron mención, dieron acuse de recibo con mensajes de apoyo y realizaron notas periodísticas sobre el proyecto, Radio Deutsche Welle (Alemania); Noticias Argentinas (Argentina); Luz Alegrante (Argentina); Agencia Prensa Ecuménica (Argentina); Radio Universidad Nacional de Cuyo (Argentina); Fox Sports (Argentina); Revista Lenticon (Argentina); Diario La Nación (Argentina); Radio Bulgaria (Bulgaria); Agencia Zenit (Ciudad del Vaticano/Italia); Radio Feminista Internacional (Costa Rica); Servicio Informativo de la Mujer (Costa Rica); Radio Internacional de China (China); Radio Activa FM 88 (Ecuador); Radio Elite (Ecuador); Radio Latacunga (Ecuador); Radio Femenina (El Salvador); Prensa Nuevo Amanecer (España/México); Radio Miami Internacional (EE.UU.); Radio Católica Mundial (EE.UU.); CNN (EE.UU.); BBC (Gran Bretaña); Radio Nederland (Holanda); Red de Estudios Sociales y Políticos de Latinoamérica (México); Radio Católica de Nicaragua (Nicaragua); Agencia Latinoamericana y del Caribe de Comunicación (Perú) y La Voz de Rusia (Rusia).

Nueva generación, nuevos desafíos

En el año 2005, el colectivo juvenil Grupo Pasteur apostó por la vuelta del periódico impreso, en una segunda época, con la anterior tirada de 8 páginas en tamaño tabloide, de distribución gratuita, una vez superada la dura crisis político-económica del 2001. Un ex alumno del taller, Rodolfo Viale, asumió la posta en el rol de diseñador, mientras que en lo periodístico Sergio Fernández y Diego Sívori aceptaron el convite de semejante desafío. 

Y el taller escolar una vez más asumió el reto de la búsqueda de publicidades y de la generación de recursos que posibilitaran la concreción del sueño del periódico de papel. Y la excusa desde el punto de vista informativo fue una actividad desplegada por el taller en el patio escolar que motorizó a todo el grupo. Ante el conjunto de la comunidad educativa, se llevó adelante un reportaje abierto a Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nóbel de la Paz 1980), Nora de Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo) y Nélida Navaja (en representación de Estela de Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo), con motivo de la anulación de las leyes de impunidad, el 24 de junio de ese año.

Con el éxito de la convocatoria, el despliegue del taller y el impacto alcanzado en el seno de la institución, se trabajó en el armado del periódico que informara acerca de lo sucedido en la jornada de derechos humanos, y se trazara una agenda noticiosa pensada y diseñada desde los estudiantes y los egresados. En septiembre de 2005, veía la luz el proyecto editorial con nuevo nombre, "Ecos 19, para toda la Ciudad". Se acentuaba la identidad escolar como origen y no la del barrio, y se extendían los límites a la Ciudad en su conjunto. A la alegría ante la vuelta del periódico y su circulación en el ámbito escolar, le siguió la calle como espacio para la difusión y divulgación, la incorporación de nuevos anunciantes y la recolección de fondos, con mesas callejeras en Villa del Parque, Villa Devoto, La Paternal y Villa Pueyrredón.

Entre 2005 y 2008, en total se editaron cinco números, se llegó a la tirada de 6.000 ejemplares y se duplicó la cantidad de páginas de 8 a 16, producto de la aparición de un suplemento educativo dentro de Ecos, que sería enteramente trabajado en el taller con temáticas que reflejaran lo trabajado dentro y fuera del aula, mientras que Ecos se adentraría en las cuestiones y temáticas de interés para la población que no estuvieran en la agenda de los grandes medios. Una vez más el debate de siempre en toda redacción acerca de la agenda periodística.

Altavoz, como suplemento educativo de "Ecos 19, para toda la Ciudad", salió a la calle en marzo de 2007 acompañando al número 6 de Ecos. Fue todo un éxito para el taller y el colectivo juvenil, pues informaba acerca de las actividades dentro y fuera del ámbito escolar de una manera diferente, con la visión de los propios adolescentes. La salida de cada ejemplar fue seguida con entusiasmo por parte de las chicas y chicos del taller, como en las aulas del Nacho donde notas y fotos daban cuenta de lo que había sucedido en el Colegio.  

Una declaración que no pudo evitar el cierre

El 2006 quedaría grabado en la memoria del grupo, tras la edición de un número especial de Ecos 19  enteramente dedicado a los 30 años del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, con entrevistas a los principales referentes en materia de derechos humanos (Madres, Abuelas y el Premio Nóbel de la Paz). Por iniciativa del legislador socialista Norberto La Porta, en agosto de 2006, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró de "interés Cultural de la Ciudad" al periódico "Ecos 19, para toda la Ciudad" y su número 5, en un emotivo y multitudinario acto que congregó a alumnos del taller de todas las épocas junto a sus familiares y amigos, docentes y directivos del Colegio, además de otros invitados que colmaron la capacidad de uno de los salones más emblemáticos, el San Martín.

Tras la publicación del número 8, en diciembre de 2008, la realidad una vez más le ganó la pulseada a los sueños y las ilusiones del colectivo. El proyecto editorial debía suspenderse ante los exorbitantes costos de impresión. Eran los tiempos del debate por la ley de Medios y por Papel Prensa, que había impulsado la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, en 2009. Una delegación del colectivo juvenil fue invitada a exponer en las Audiencias por Papel Prensa, que se realizaron en dependencias de la Cámara de Diputados de la Nación, donde nos referimos a las dificultades que teníamos que afrontar por los abusivos costos del papel en manos de un monopolio que marcaba el precio en el país. Fue una experiencia gratificante la de tomar el micrófono y ser escuchados en el ámbito parlamentario.  

Casi frente al inevitable cierre del emprendimiento gráfico, el taller escolar y el colectivo asumían el desafío de los nuevos tiempos con la apertura de su Blog, para la divulgación del acontecer informativo pautado en el aula, con la producción periodística de los chicos y las chicas del taller. Eran las notas, investigaciones, reportajes, textos reflexivos y editoriales que se pensaban para el suplemento educativo Altavoz y que por razones de espacio no tenían lugar. Posteriormente, ante la suspensión del proyecto Ecos 19, el blog pasó a tomar otra dimensión, como sucedía una vez más con Ecos Digital. Se cerraba una voz física pero se abría un lugar en el ciberespacio. 

Mientras tanto, los sueños por una tercera época de Ecos 19  se mantienen intactos y a la espera de un nuevo envión. Pero, esa es otra historia.


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